De jama con Ricardo Pita: 3 huecas para desayunar riquísimo en la Perla

Escrito por Be Life 5 años agoSin comentarios

Todos sabemos que Guayaquil es un paraíso gastronómico. Su encanto culinario no se encuentra precisamente en la alta cocina, sino en sus huecas: Esos lugares escondidos que no pregonan ni con el nombre ni con el precio lo que son capaces de regalar a nuestras papilas. Pero lo mejor de las huecas de Guayaquil es que se encuentran dispersas en toda la ciudad.

La Perla y yo tenemos una historia idílica. Viví aquí muchos años de mi infancia, recorrí sus calles en colectivo y tengo su olor y sus atardeceres guardados dentro mío. Esta vez volví en busca del desayuno guayaco perfecto, junto a alguien que me dirija a otros sabores y no tuve que pensarlo demasiado. Mi primera opción para hacer el recorrido fue mi amigo trovador, el intrépido y guayaquileñísimo Ricardo Pita.

Ricardo había estudiado un par de años para chef y por más que a la final se dedicó de lleno a la música, siguió su afición de cocinar y probar platos de todas partes. Luego de cerrar el teléfono, supe que había escogido a mi anfitrión ideal. Era sábado muy temprano en la mañana y pasé a recoger a Ricardo de su departamento en plena Víctor Emilio Estrada. Yo venía en ayunas, con ropa fresca y me había dado una buena ducha como ritual de preparación: Se fregó.

La primera parada fue en Los Ceibos, en el primer restaurante ganador de la jornada: El Mono Pícaro. Difícilmente van a comprender la concentración de sabor que tienen sus platos. Parte del secreto está en la salsa de maní de un color amarillo intenso que baña a un corviche o a un bollo, esperando que el zumo de un limón recién exprimido consume su sabor. Empezar así la mañana es tener la certeza de que el camino será una caricia al estómago.

“Si no me dedicara a la música, el trabajo ideal para mí es ese. Me encanta el tema de la gastronomía. De hecho, yo fui anfitrión de Anthony Bourdain cuando vino a Guayaquil.”

Esta picantería tiene opciones livianas como para desayunar y para la media tarde, así como otras bien puestas para el almuerzo. Entre las opciones de su menú, los platos estrella –corviche y bollo- comparten espacio con algunas variedades de ceviches, encocados, encebollados, sango y empanadas de viento, de yuca y de verde.

Mientras comemos, Ricardo saluda con la gente y nos cuenta sobre su experiencia con Bourdain cuando vino a Guayaquil. Entre tantos lugares, visitaron El Mono y también fueron –obviamente- a comer cangrejos.

“El man (Antony Burdain) la pasó tan bien que se amaneció con nosotros. Hasta se quedó más tiempo del que creían sus productores que se quedaría”

 

Seguimos la ruta y tomamos viada de vuelta a Urdesa, su barrio y el de un montón de lugares con gastronomía increíble. Aunque se me hacía agua la boca, Ricky no nos pidió parar en ninguno de los más lamparosos. Caminamos un poquito y llegamos a plena Guayacanes y la 2da., en Urdesa Central. Ahí, al lado de una casa esquinera con un gran árbol de mangos, estaba la segunda hueca.

El lugar no tiene ni nombre y la mayoría de las mesas están en la vereda, así apiñadas bajo una visera que con las justas te protege del calor de las 10am. En esta parada pedimos dos platillos indispensables para entender la sabrosura de un sábado de resaca: guatita y encebollado de pescado con pan y chifles. Pum.

La gente comía con bulla. Bulla de cubiertos rozando los platos, la de los chifles triturándose en las manos, la de gente hablando y la de nosotros riéndonos y conversando de la vida. Hablando de Guayaquil.

En medio de todo esto, Ricardo no espera. Termina su guatita (el arroz era un caso aparte: estaba buenísimo), se limpia la boca con la servilleta y saca la guitarra del estuche que venía cargando desde que salió de su casa. Con una delicadeza nos mira y nos sorprende con las primeras notas de un himno irresistible. No puedo verte triste, porque me mata….

Cada cual estaba en su patín y no todos los comensales aplaudieron. Nosotros igual sentimos que el ritual seguía cumpliendo su ciclo. Estábamos muertos de calor y casi llenos, pero teníamos una ruta que continuar. Y así lo hicimos. Ignorando que habíamos devorado lo que teníamos en frente, saltamos rumbo a La Palma.

“Antes tenían más licor” se queja Ricardo, pero sin darse cuenta agarra otro y otro borrachito, unos bizcochos del tamaño de un pulgar, sumergidos en un poco de alcohol y dulce. A unos metros de nosotros la gente está haciendo fila para comprar alguno de los tantos dulces expuestos en las vitrinas. La mayoría ha ido en busca de su dosis de borrachitos, los clásicos.

La Palma es una dulcería de apariencia moderna pero que existe desde finales del siglo 18. Eso quiere decir que Ricardo nos trajo porque sus papás lo trajeron a desayunar, porque sus abuelos los trajeron a ellos y así. La Palma llama a sus clientes con un olor a caramelo que se expande en el ambiente varios metros a la redonda.

Al acabar los borrachitos ya era casi mediodía y era imposible no sentir que habíamos terminado en el lugar correcto. Ahora, ya llenos y satisfechos, me entraron las ganas de volver y repetir con entrega el desayuno triple junto al gran Ricardo.

 

Hueca: El Mono Pícaro

Dirección: Centro Comercial Los Ceibos, Local 14. Los Ceibos

Plato estrella: Corviche en salsa de maní

Hueca: La Palma

Dirección: Víctor Emilio Estrada 404 y Dátiles. Frente a Plaza Triángulo. Urdesa

Plato estrella: Borrachitos

Hueca: Sin nombre

Dirección: Esquina de la Guayacanes y la 2da. Urdesa Central

Plato estrella: Encebollado de pescado

Ricardo Pita es un músico guayaquileño que ha conquistado Ecuador y recorrido Latinoamérica con su guitarra y su voz. Dueño de un carisma que enciende y contagia, desde sus épocas en la banda Niñosaurios empezó a contar historias a través de sus canciones. Pita se deja sentir por el rock tanto como por el folklor, y del pop agarra la alegría y el ánimo de regar su música por todos los jardines del mundo. Como solista, ha sacado tres discos. Si no lo has escuchado antes, empieza con uno de sus himnos: “Canción para el resto de los días”.

Category:
  Vida
este post fue compartido 0 veces
 1000

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada