¿Será que puedo hacer yoga?

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Empecé a hacer yoga en medio de que entre tantos intentos, una lesión en mi espalda baja solo seguía empeorando. Era 2015, no tenía idea qué hacer hasta que un compañero de trabajo me sugirió un estudio de hot yoga (un estilo de yoga que se realiza en una sala en alta temperatura y alta humedad) que quedaba a unas pocas cuadras de mi casa. A la semana, más allá de sudar y sentir que era la persona menos flexible del mundo, no pasaba nada y mi espalda latía, latía. Pero le di chance. 

Hoy, en junio de 2020, en medio de un régimen de cuarentena por una pandemia mundial, con la incertidumbre de que algo pueda suceder a mi familia, con horarios laborales irregulares, tratando de tener armada mi casa -incluido un espacio de trabajo improvisado-, puedo decir que el yoga me ha ayudado a sobrellevar, una vez más, los días fuertes. Y no sólo a mí. Me atrevo a decir que puede ayudar a más de una persona, en el momento menos esperado, de la forma más sencilla. 

Sofía Lira es practicante de yoga, también profesora y creadora de la plataforma Flow.ec

“El mat te da lo que necesitas. Vas cuando quieres encontrar algo y el mat te da una respuesta”, dice Sofía Lira, quien practica yoga y también es profesora. Y su aseveración no es un tema solo de creencia o de fe en el yoga, sino algo que se evidencia en la práctica. En la de ella y en la de miles de personas. Cuando estás trabajando, cuando estás caminando, cuando estás haciendo yoga en un estudio o en la casa. 

A quienes están leyendo esto por pura curiosidad pero el yoga no llega a serles familiar en lo más mínimo, quiero contarles que aparte de ser una disciplina milenaria, es una actividad bastante práctica, por algunas razones. Les pongo tres de ellas:

· No requieres mucho más que una buena guía, un mat y tu disposición para hacerlo.
· Mientras más la practicas, más verás los avances.
· Hay varios tipos de yoga que te dan beneficios físicos, mentales, espirituales.

Practicante: Yan Rey | Foto: cortesía de yogarevista.com

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¿Por qué el yoga nos viene bien en estos tiempos?

La ansiedad, al igual que el estrés han sido motivos para que en un poco más de tres meses de cambios por el covid-19, nuestros cuerpos hayan cambiado. Yan Rey, quien ha practicado yoga desde niño, nos recuerda que hemos encontrado algunas respuestas que van más allá de las modas: “Los practicantes de yoga han crecido de forma exponencial durante la pandemia; en estos tiempos de crisis que nos ha puesto sobre la mesa la posibilidad de enfermarnos”.

Hay gente que ha tenido contracturas en su espalda o cuello, hay quienes han visto afectado su sueño, otras personas han experimentado incluso presión alta o taquicardias. El yoga sirve de alguna manera para todo eso, si hablamos concretamente de lo físico. Las asanas o posturas y las transiciones de una a otra, permiten desarrollar fuerza, movilidad y equilibrio y ayudan a estirar músculos, articulaciones y tendones y hacerlos más flexibles (con el tiempo, claro. Nada de esto sucede de un día a otro). 

Por otro lado, los ejercicios de meditación y respiración son un verdadero gatillo para ganar conciencia corporal (no solo cuando están haciendo yoga sino en todo momento), bajar la ansiedad, la depresión, la fatiga y es excelente para desestresar y estimular la relajación. Hay muchos estudios que prueban cómo es capaz de disminuir drásticamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 

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Quiero hacer yoga. ¿Por dónde empiezo? 

“Absolutamente todas las personas, sin distinción de edad, género, religión pueden hacerlo. Hay prácticas que se adaptan a todos los niveles de experiencia y a todas las necesidades”, dice Yan. El primer paso entonces es perder el miedo de empezar y reconocer: nadie que inicia sabe cómo hacerlo. El yoga se aprende haciendo. En el camino, equivocándose. 

Pueden ver videos de clases en YouTube, pero lo ideal y que recomiendo es que busquen clases con una guía personalizada. Hay centros de yoga y en estos momentos en que la reunión se vuelve un riesgo, han aparecido plataformas con clases vía Zoom donde puedes interactuar con la persona que te enseña.

En el equipo que necesitas, tampoco debes complicarte: “Ropa cómoda, un mat (que también puede ser una alfombra o el pasto), tal vez bloques y ya”, sugiere Sofía. 

El mat es una esterilla que evitará que te resbales. También puedes usar bloques y una cinta para facilitar tus movimientos. Hay quienes también usan pesas, pero no es la práctica usual.

Desde el inicio se darán cuenta de las dinámicas, que dependen mucho también del instructor y del tipo de yoga que se practique. Ahí pueden probar: si quieren algo vigoroso de fuerza, un Vinyasa yoga, si quieren algo más terapéutico, si desean algo para empezar, puede ser Hatha yoga. Escuchen con atención, fíjense en la alineación y la correcta intención. Todo se va aprendiendo y se adapta a cada persona: “Nunca no puedes hacer una variación. Siempre hay una alternativa para hacer un movimiento o una postura”. 

¡Ah! Y como les dije, sean constantes. Aunque el yoga puede ser algo que practiquen una vez a la semana, por una sola hora, a medida que pasa el tiempo van a ir notando las transformaciones en sus cuerpos y en su forma de pensar. A mí, por ejemplo, me enseñó a respirar, una práctica que me sirvió más adelante para subir montañas con muchísima más facilidad y no me creerán, pero ahora tengo piernas muchísimo más flexibles. 

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Yan Rey en uno de los talleres que realiza fuera de la ciudad. | Foto: Cortesía yogarevista.com

Yan desde su ejercicio personal, se siente una persona mucho más resiliente en situaciones emocionales críticas como pérdidas de amigos u otras como separaciones de pareja. Pero también en lo físico, ha podido sanar lesiones. “La última que tuve hace tres años, rotura de rótula en tres partes. En Alemania, muchos doctores me dijeron que no iba a volver a moverla y con el trabajo constante diario, conseguí rehabilitar mi rodilla”, cuenta. Yan, también escalador y muy activo en su vida diaria, lo sintetiza en una forma muy sencilla “En nuestro cuerpo están todas las respuestas”. Desde el colectivo Yoga Revista dirige junto a otros instructores clases virtuales, talleres y webinars bajo un esquema de contribución mensual.

Sofía Lira durante la práctica. | Foto: Instagram de @flowhotyogaecuador

Las condiciones actuales vuelven más complicadas las reuniones sociales, en especial si es para estar en movimiento. Sofía entendió esto y luego de analizarlo, decidió cerrar el estudio de hot yoga “Flow” que operaba en Cumbayá. Ahora está estrenando la versión virtual a través de la plataforma www.flow.ec. Por una suscripción mensual, tienen acceso a clases de diferentes tipos de yoga con 11 maestros. Esta modalidad han adoptado varios profesores para continuar brindando guía a quienes quieran hacer yoga desde casa.  

Si tienen ganas, si ven que puede ayudarles de alguna manera o si solo les da pura curiosidad, háganlo. Prueben en su casa solas, solos, pero prueben y si se enganchan, averigüen más y métanse en este juego, vale la pena y no hay nada que perder. 

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  deportes, Vida
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