Hacer deporte sin hacer deporte

Escrito por Be Life 5 años agoSin comentarios

 

He tenido épocas en las que me engancho con alguna actividad física, pero hay otras en las que solo no. Por años nadé y jugué basket, unos meses patiné, intenté hacer atletismo y correr carreras urbanas (participé hasta en una Ruta de las Iglesias), fui al gimnasio y me lesionaron…

Creo que lo que tienen en común todas esas actividades, además de ser consideradas como deportes ‘formales’, es que su rutina me resulta muy repetitiva y me cuesta ser constante. En su momento me cansé de cada una de ellas hasta dejar de hacerlas definitivamente, si no era porque terminaban causándome algún daño.

Pero el sedentarismo no es la opción. Tampoco. Se los dice alguien que apenas empezó a trabajar sentada en la compu por horas de horas, empezó a ganar peso y a tener problemas de columna, todo porque no se divertía haciendo deportes. Entonces, ¿qué onda? Y en la respuesta ubicamos a esas actividades divertidísimas que aparte de fortalecer partes de nuestro cuerpo, acolitan a adquirir nuevas habilidades y nos hacen darle un giro a la rutina de ciudad. Esa que a veces nos tiene sentados de más, esa que no nos deja decir “tengo un hobby”.  

El hula hoop atrapa con la vista por la belleza del movimiento y es el primero en el listado de esos no-deportes de los que quiero hablarles. Cuando ves bailando a alguien con la hula, no puedes creer cómo puede llegar a tener ese dominio con un elemento tan simple. Las posibilidades de movimientos no terminan, el torso, los brazos, los giros. Posee una elegancia que, aunque parezca, no se basa solo en la velocidad. Y detrás de cámaras el juego no puede ser más dinámico y entretenido.

 

El desafío básico consiste en mantener la hula girando alrededor de tu cintura, con lo que fortaleces el centro de tu cuerpo (también conocido como el core). Tus abdominales se mantienen contraídos, por lo que el trabajo ahí es intenso, así como en los oblicuos. Quema, pero gusta.

Pero ese paso de rodarla en la cintura, hacia hacerla girar por otras partes de tu cuerpo e intentar nuevos trucos es lo que hace que el ejercicio se vuelva más completo aún. Mientras juegas estás tonificando tus músculos y desarrollando tu coordinación y tu equilibrio. Haces glúteos, piernas y brazos. También estás perdiendo grasa corporal. Sip, mientras estás en el mueve-mueve, quemas calorías. Para ser más precisos (y de acuerdo a un estudio de la U de Wisconsin), 210 calorías por cada 30 minutos de ejercicio.

Hazlo con música, practica y practica. Si deseas tomar clases, hay varias hula dancers que dan cursos con frecuencia. La Mango en Cuenca, Andrea Salinas en Guayaquil, Meli Mel y Lau Lau en Quito

El aro más adecuado para ti es aquel cuyo diámetro es del tamaño exacto entre el piso y tu ombligo. Puedes adquirir una con cintas de colores variados para que escojas y decores tu hula como a ti más te guste. A la final, es un objeto personal que puedes llevar a todas partes.

Gracias al universo porque el hip hop crece en audiencias y no se desvanece. Esta cultura, además de tener en sus ramas a la música, a la forma de vestir, a la rima, también tiene al baile. Y qué baile. Mucho movimiento, piruetas, saltos.

Si es difícil o no, creo que tiene que ver más con la práctica y la frecuencia. De que se puede, se puede y agarrarle el ritmo te produce un placer incontenible. Cualquier ejercicio empieza a mostrar sus efectos en nuestro cuerpo y en nuestra mente si le damos tiempo y lo practicamos con frecuencia. Cualquiera. Es en serio.

El baile de hip hop utiliza coreografías y movimientos de tensión, torsiones simples, otras más complejas, saltos, quiebres. Necesita toda tu atención para generar movimientos y cambiar de posición de forma rápida y con flow, ritmo y belleza. Es un ejercicio para el cuerpo, pero también para la mente.

De ahí que se convierte en una excelente práctica aeróbica, de esas que elevan tu ritmo cardíaco y en las que hay sudor. Si quieren ver resultados como el aumento de su resistencia o pérdida de peso, por lo menos deberían bailar de 2 a 3 veces por semana, con sesiones de unos 60 minutos cada día.

También aumentas la fuerza. A medida que vas haciendo tus rutinas de baile más complejas, tus músculos se tonifican y al mismo tiempo empiezas a adquirir más flexibilidad y elasticidad en tus articulaciones. Para el aumento de dificultad, les sugiero que tomen clases con alguien que conozca muy bien el baile y que pueda dirigirles para que lo hagan sin lesionarse o desgastarse innecesariamente.

Una última actividad que remueve a las mentes más conservadoras, pero que empodera como pocas cosas a quienes la practican, es el twerking. Una máquina de sensualidad-quemacalorías. Cuando mi prima María Elisa me contó que lo hacía me di cuenta lo poco que sabía de este baile que se puso de moda hace como dos años.

“No es como bailar zumba, ni nada que se le parezca. Si no dejas tus tabúes no llegas a nada. Para hacer twerking dejas de tener recelo de tu cuerpo, vergüenza de que te están viendo. Te liberas de todo”. Empezó hace cuatro meses y lo testifica: es sacado la madre. “Sudas full, trabajas todo tu cuerpo, y es más chévere porque ganas mucha confianza en ti mismo”.

Para hacer twerking no hay un prototipo de mujer. No necesitas tener una nalgota para twerkear como Beyoncé o Kim Kardashian en la piscina. En una clase te encuentras con una gran diversidad de cuerpos y edades: gente que como tú, que se sacó los trapos de la vergüenza social para botarse al piso y perrear usando partes del cuerpo que nunca imaginó que podía mover con desacato.

En una clase de twerking de una hora puedes quemar unas 500 calorías. Es otra de esas actividades que, por su exigencia, tonifica los músculos, incluyendo el corazón. Acá mejoras la postura porque fortaleces tus abs y la espalda baja, además de las piernas y los glúteos. Como también tienes que aprender coreografías, practicas muchísimo la coordinación.

Boca abajo, estiras las rodillas, las encojes, las estiras y por ahí empiezas a mover la pelvis sin que se mueva otra cosa. La espalda está quieta, las piernas también. Sólo es tu trasero girando de un lado a otro y luego pasando esa energía a otros movimientos en los que haces flexiones de las piernas, rápidas, lentas, lo que diga la música, lo que impulse tu cuerpo.

Para hacer twerking requieres rodilleras, short y licra, una especie de uniforme con el que te vas a sentir muy cómoda y no te vas a lastimar, mientras derramas feminidad en las tablas.

«Para hacer twerking dejas de tener recelo de tu cuerpo, vergüenza de que teestán viendo. Te liberas de todo.«

 

 

 

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