Helado Negro regresa a Ecuador “super happy”

Escrito por Be Life 2 años agoSin comentarios

Helado Negro es el proyecto que dirige Roberto Carlos Lange, un músico que expande sus tentáculos desde Brooklyn, NY. Latino, hijo de ecuatorianos, ha levantado la identidad de su proyecto desde esos lados múltiples con los que hace su música: en español, en inglés, con acentos diferentes, utilizando la electrónica o apropiándose de pequeños indicios de folklor para hacer sus canciones. Su música nos lleva a un trip acuático en 3D. Helado Negro suelta texturas en sus melodías, para dejarnos al oído un paisaje sonoro lleno de señales luminosas. 

Su llegada a Ecuador ha sido una sorpresa; primero se supone que vendría a El Carpazo, pero ahora tocará en un concierto en el que se posiciona como el artista principal, este 7 de octubre, en Quito. Por eso quisimos conversar con él y, aunque encontrarle es muy difícil porque se la pasa de gira, pudimos concretar 30 minutos de charla para hablar sobre su concierto y los sonidos que traerá consigo para sorprendernos.

Lee la entrevista y dale una probada a su propuesta de electrónica indie, que se está robando la atención de la movida en Estados Unidos y el mundo. Ahora llega a Quito para retomar sus raíces y cantarnos las plenas como está acostumbrado a hacerlo: en español y en inglés.

Helado Negro

Vienes a Ecuador con Helado Negro por segunda vez. ¿Se siente bien regresar?

Es como un regalo tener la oportunidad de viajar a otra ciudad. Así que regresar al Ecuador y tener un chance de estar frente a un montón de gente que no me conoce… me gusta esa experiencia. Estar al frente de gente que no me conoce. No sé qué esperar. Siempre llego ahí sin saber qué va a pasar y siempre es algo bonito.

¿Qué elementos recuerdas de Ecuador que los tienes presentes como parte de tu identidad?

Mi identidad es algo muy mezclado. Yo me crié en el sur de Florida, en Fort Lauderdale. De todos modos, siempre tuve la influencia de mis padres, como ecuatorianos. Ellos vivieron el Ecuador de una época y luego ellos se mudaron a New York en los años 60. La identidad de mis padres tenía mucho que ver con la nostalgia; era algo bien bonito estar en Miami, en una comunidad en la que compartes con mucha gente de Latinoamérica. Fue una mezcla de culturas y había un chance de aprender de toda la región, cómo hablan el español, los acentos, la comida, la música. Pero todo esto sigue siendo una parte de lo que soy, no es “what defines me”. Me crié en Estados Unidos y hay un poco de cosas de aquí que también me construyen. De joven pasé bastante tiempo en Ecuador. Siempre iba de verano, pero siempre me sentí como de visita. Es difícil tratar de conectar, porque nunca hay suficiente tiempo, pero así es.

En tus canciones hay letras en español y en inglés. ¿Cómo compones tus canciones?

Yo tengo una mezcla de spanglish en la cabeza cuando hablo; las letras son eso. Es bonito cuando puedes expresarte en la forma que se te hace más fácil hacerlo. Aprendí eso haciendo música y buscando sonidos. ¡Los idiomas solo son sonidos! Y en ese sentido, la gente los ha hecho suyos para tener un alfabeto, una forma de escribirlo, una gramática. A mí me gustó esta idea de la gente que mezclaba y como me crié escuchando bastante hip hop y me gustaban las letras y cómo la gente formaba nuevas palabras para expresar algo completamente nuevo. ¡En mis canciones hago lo que me da la gana con mi música! Y eso significa que puedo decirlo en español y en inglés.

¿Por qué empezaste a hacer música? ¿Tus papás influyeron en esa decisión? ¡Te llamas Roberto Carlos, como el cantante!

Yo nunca estudié música. Mis padres siempre, como latinoamericanos, hacían fiestas en la casa los fines de semana, con gente que tocaba instrumentos. Cuando era súper joven un tío me regaló una guitarra, tomé unas dos clases, pero prefería jugar fútbol.

¿Y cuál fue entonces el primer instrumento con el que empezaste a hacer música?

Yo creo que mi primer instrumento fue el cassette. Empecé a grabar cassettes y aprendí cómo hacer overdubs: grabar sonidos en cassette, formando nuevos sonidos, grabando sobre otro track. La guitarra que me dieron sólo la utilizaba para hacer más sonidos nuevos, más no para hacer música tradicional.

¿Tuviste muchos proyectos antes de hacer Helado Negro?

El primer grupo que tenía se llamaba ROM, luego otro fue Boom & Birds y luego Epstein.

¿Siempre preferiste hacer las cosas solo?

Demasiado.

Yo tengo una mezcla de spanglish en la cabeza cuando hablo. Las letras son eso. ¡Los idiomas solo son sonidos!

 

 

“Young, latin and proud”, de su último disco se ha convertido en una canción de empoderamiento de los latinos que viven en EEUU.

Pero también has tenido proyectos paralelos a Helado Negro en los que hay colaboración con otros artistas. ¿Siguen existiendo?

Yo creo que fue bastante en paralelo, pero me concentré en Helado Negro. Ombre fue un proyecto de mi amiga Julianna Barwick. Somos súper amigos, pero hace tiempo que no hemos hecho nada juntos porque estamos súper ocupados. Dentro de nuestros planes está hacer otro disco. El anterior demoró como dos años en salir, así que el nuevo saldría al mismo paso.

Hay un cambio sutil entre la música que hacías antes, que se sentía mucho más folkie, más melódica, y la que haces ahora, en la tal vez das un paso más fuerte hacia lo electrónico, con más texturas. ¿Lo sientes así?

Yo siento que casi todo es lo mismo, no sé. Private Energy es un poquito más tranquilo, más que nada, pero siento que el proceso fue el mismo, digo, respecto a los sonidos, pero no sé, el público siempre va a interpretarlo diferente. Para mí, el nuevo disco es más calladito, el Double Youth fue como un poquito más groovie, pero creo que están en el mismo hilo. Yo creo que siempre estoy haciendo la misma canción, cada álbum, cada canción.

Me enganché un montón con discos como los Island Universe Story Uno, Dos y Tres y son con los que capturé tu sonido. En los discos que les siguieron, se siente esa ola para adelante. Tal vez para mí esos fueron la transición a la que me refiero.

Sí, yo creo que los de Island Universe son los más completos que he hecho, más que nada.

Hubo un punto reciente en el que no estabas tan contento con lo que estabas haciendo. ¿Qué pasaba en ese momento?

Es difícil de explicar. Creo que de repente, cuando estás viajando y estás de gira – he estado tocando y de gira un montón en estos últimos cuatro años-, de repente como que todo el mundo te empieza a solicitar, te empieza a preguntar cosas y se empieza a coger tu energía y como que me gasté bastante, me gasté sin saber cómo tomarme un tiempo para divertirme con eso mismo: haciendo mi música como lo hacía antes. Empecé a sentir que escuchaba música como una tarea, en lugar de disfrutarlo. Hay un montón de música que sí escuché y fue algo bonito para mí y que me influyó bastante.

Pero en fin, ese momento en que cambió algo en mi cabeza, no fue tan largo. Fue después de que terminé Private Energy cuando se me hizo un poco difícil enterrarme en la música y sentir cosas diferentes, sentir que me estaba cambiando. Pero ya estoy fuera de eso, en estos dos años estoy en un lugar, no sé como explicarlo… Estoy super happy.

 

 

 

 

 

 

 

 Me alegra que vayamos a ver un concierto tuyo en un momento así. ¿Tiene que ver con eso que hayas sumado a tu show esas criaturas plateadas y brillantes que bailan, a las que llamas Tinsel Mammals? Antes solo eras tú y tus equipos sobre el escenario.

Yo creo que eso fue una evolución. Empecé a hacer giras así, completamente solito en el 2010, así que ha sido un aprendizaje el estar solo en la tarima, frente a un público, aprendiendo de ese intercambio. ¡Aprendí bastante!… a abrirme y a dejar que pase lo que deba pasar y a no tener miedo de mostrar lo que soy, a no pensarlo mucho. Solo dejar salir la cosas, de un modo súper natural. Ahí aprendí a tener esa confianza de sentir que lo que va a pasar, va a pasar. Si hay un error, lo pienso un poquito después, lo sufro un poco como cualquiera, pero no me cambia como para pensar: “wow, necesito otra persona en stage”. Fue un viaje bien largo y así llegué a donde estoy ahorita. Aprendí que debía tratar de ser lo más honesto en las presentaciones que iban a traducir la música en algo visual. Eso fue lo que encontré cuando empecé a hacer los Tinsel Mammals, que son los personajes. Cuando están en la tarima conmigo, esa es mi banda, y así estamos adelante de ti haciendo la música.

Es lindo también que estos Tinsel Mammals se seleccionen de voluntarios de cada ciudad a la que vas a dar el show.

Sí, y he cambiado, porque ahora convoco a bailarines profesionales para que se pongan los trajes y en eso cambia bastante. Hay ese intercambio artístico y aprendo bastante con ellos.

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Mira una de sus más recientes sesiones en el Tiny Desk de NPR.

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  Música
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