Las 5 mejores películas ecuatorianas
según 5 cinéfilos ecuatorianos

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A veces, cuando escucho a alguien hablar alrededor mío, pienso: eso sonó a guión de película ecuatoriana. Y han sido tantas esas veces que me resulta lógico, por evidencia, pensar que el cine local sí refleja una parte de cómo somos y de qué señales nos identifican.

Desde tiempos de La Tigra (1990), una industria se cultiva gota por gota en las lagunas fértiles de nuestra imaginación y gente con la creatividad y la sensibilidad en su dosis justa (o desbordada) ha lanzado sus propuestas, tratando de mostrar, a través de la imagen, un pedacito de la realidad. De la suya. De la de otros que nadie ve. De la nuestra.

Tenemos nuestras pelis icónicas pero la lista no quise hacerla yo. Opté por dejar que gente cinéfila, geek, apasionada del cine local me responda sin muchas vueltas: ¿Cuáles son las cinco mejores películas ecuatorianas? Diana Soltysik, Ana Cristina Franco, JJ Alomía, Diego Araujo y Pablo Rodas, me contestaron.

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Diana Soltysik
Gestora cultural y realizadora audiovisual, Guayaquil

Esta lista no pretende ser un ranking. Esta lista corresponde a una consigna que me acabo de inventar. Entonces imagino que, si el Ecuador fuese un cuarto, estas son las películas que pondría en su velador.

La primera cosa que debo decir es que amo el cine. La segunda cosa que debo decir es que amo las películas que sacuden o que logran que ya no sea la misma persona, aunque no lo sepa inmediatamente después de verlas. La tercera cosa que debo decir es que el mundo necesita más películas hechas por personas que amen tanto el cine como la vida.La cuarta cosa que debo decir es que no he visto todas las películas ecuatorianas. Tengo varias en lista de espera, así que esto genera un sesgo. La quinta cosa que debo decir es que las personas y las películas son llaves y puertas. Y hay ciertas puertas que tal vez sea mejor no abrir. La sexta cosa que debo decir es que esta lista no pretende ser un ranking. Esta lista corresponde a una consigna que me acabo de inventar. Entonces imagino que, si el Ecuador fuese un cuarto, estas son las películas que pondría en su velador…

Silencio en la tierra de los sueños
Tito Molina
2013

Creo que son claves las películas que hablan sobre la vida. Las que te hacen sentirla. Y si te hablan sobre la relación entre ella, sus posibilidades y sus sueños, pues mucho mejor. Esta película deberían verla todos los que estudian cine para que sepan que no necesitan una Arri para hacer una película con personalidad, extremadamente bella, poética, sensible y talentosa.

Alba
Ana Cristina Barragán
2016

No recuerdo haber visto otra película ecuatoriana que logre introducirme en la piel de un personaje. Verla a Alba lidiar con el dolor, con la incapacidad de conectar con su entorno, con la angustia del cambio y de la incertidumbre, al mismo tiempo que acepta su nuevo rumbo en silencio es tan conmovedor como esperanzador. Ana Cris Barragán se luce dirigiendo actores. 

Con mi corazón en Yambo
María Fernanda Restreto
2011

Esta película es tan lacerante como importante. Y aunque su relato sucede en Ecuador, nos recuerda de forma constante que este planeta -aunque como humanos tengamos millones de años viviendo aquí- aún no es habitable. Y la razón principal para que no lo sea, tiene que ver con que nos hemos inventado un concepto monstruoso: el poder; y en esta historia sucede su aplicación más extrema. Pero más allá de todo el dolor siempre está el amor como la base principal de cualquier batalla. Y una forma digna y bella de encarar la existencia.

Mejor no hablar de ciertas cosas
Javier Andrade
2012

Es un relato que también nos hace volver a la vida, al poder, a las personas que nos gobiernan y los casi nulos requisitos para llegar a esos cargos. Esta película es un puñetazo en la cara. Sentí que salí sin dientes después de verla en el cine y no precisamente por sus golpes literales. Deberíamos siempre volver a este fragmento de imágenes en movimiento; no sólo antes de elegir presidentes. Es una de las películas mejor dirigidas del Ecuador.

Abuelos
Carla Valencia
2010

Este documental es tan bello como doloroso, pero clave también porque habla de las posibilidades de lo humano, de los caminos que escogemos. En la pantalla conviven el horror y la poesía. La vida y la muerte. Y aunque sucede en Ecuador y en Chile. Yo la pondría en el velador del mundo. Para ver si de esa forma ayuda a eliminar el concepto de «poder» o «roles de poder» de este planeta.

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Pablo Rodas
Publicista y gestor cultural, Cuenca

Crónicas
Sebastián Cordero
2004

Creo que es la película más “pro” que se ha filmado en Ecuador, y la peli mejor lograda de toda la carrera de Sebastián Cordero. Una historia bien desarrollada con el suspenso justo y perfectamente adaptado en un país como Ecuador. Memorable por un duelo de protagonistas/actores increíbles, banda sonora perfecta, y un cameo perfecto de Hugo Idrovo, quien por esos años se estaba convirtiendo en uno de mis ídolos locales.

Mejor no hablar de ciertas cosas
Javier Andrade
2012

Quizás la peli más divertida de la última década del cine nacional. Mucha actitud y power rockero, planos secuencias llenos de épica manaba.

Alba
Ana Cristina Barragán
2016

Creo que por ahora es la peli más potente de la nueva generación de cineastas ecuatorianos: sencilla, íntima, no raya en lo pretencioso (algo recurrente en el cine local) y buenas actuaciones que te llegan densamente al alma.

Ratas, ratones, rateros
Sebastián Cordero
1999

Es el parteaguas indiscutible que permitió que sucediera todo lo que vino después en el cine nacional y que permitió plantearnos a muchos de nosotros que estudiar y hacer cine en este país era posible. Protagonista icónico, dirección, fotografía y ambientación impecable (a pesar de las limitantes de presupuesto) y una banda sonora que define en cierta medida todo el rock noventero ecuatoriano.

Mi Tía Toty
León Felipe Troya
2016

Es la última película ecuatoriana que vi en el cine y con la que quedé fascinado, nostálgico, optimista, pesimista, triste y feliz al mismo tiempo. prácticamente invisibles en el mundo, y creo que, a veces, eso hay que tomárselo como un pro y no como un contra.

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Ana Cristina Franco
Escritora y cineasta, Quito

Un secreto en la caja
Javier Izquierdo
2016

Si Ecuador nunca tuvo un escritor que perteneciera al Boom Latinoamericano había que inventarlo. Javier Izquierdo lo hizo. Por eso creo que su película es más que una película, es una especie de ejercicio poético que juega a volver a crear la Historia. Por eso (y porque rescata personajes increíbles que existieron en un Quito que ya no existe, como los señores de la cafetería Manolos, y porque tiene esa ironía fina que se ve por ejemplo en el personaje de la hija de Chiriboga que es una parodia a la artista contemporánea en Nueva York)  Un secreto en la caja me parece una película (y un proyecto artístico) brillante.

Descartes
Fernando Mieles
2009

Porque antes de ver esta película no sabía que alguna vez existió en Guayaquil un cineasta al que llamaban el “Pasolini criollo”. Porque después de verla tenía ganas de abrazar a Gustavo Valle. Porque a través de este personaje me enteré de que alguna vez existió un cine underground guayaquileño y sobre la indiferencia de los ecuatorianos con su propia Historia. Y porque está filmada con una sensibilidad especial que no sé explicar pero me hizo llorar.

Más allá del mall
Miguel Alvear
2010

Lo que me encantó de esta película es cómo, desde la experiencia personal de cineasta que ha fracasado en taquilla con una película experimental (también maravillosa), Miguel va hacia una problemática más universal. Se pregunta dónde está el cine ecuatoriano y lo va a buscar. No lo encuentra dentro del circullillo burgués sino en un lugar inesperado, un lugar que a pesar de estar aquí, muy cerca de todos, parece otro mundo. Es como destapar una olla y encontrar un tesoro: cineastas que sin apoyo del Estado ni de nada crean sus propias películas. Es ver otro Ecuador que, a pesar de estar casi en nuestras narices, había sido invisible. Además está contada con gran ironía.

Entre Marx y una mujer desnuda
Camilo Luzuriaga
1995

Ya no se hace cine como antes, pensé al ver la versión remasterizada de Entre Marx y una mujer desnuda en una sala de cine en Cuenca, en el  2016. El grano, la textura, la puesta en escena, ese surrealismo, los diálogos de Marx, la escena de la mesa al pie del lago, las versiones infantiles de los protagonistas …. Hay poesía por todas partes. Y la banda sonora de Diego Luzuriaga es maravillosa. Es una película enorme. Y sobre todo Bella, así con B mayúscula.

Ratas, ratones, rateros
Sebastián Cordero
1999

Verla por primera vez en el 99 fue como una inyección de adrenalina a la vena. Y pocas veces he sentido esa energía en la sala de cine donde todo el mundo gritaba, comentaba, aplaudía. Todo el mundo se reconocía. Además la película retrata súper bien al Quito de los noventa donde existía el pogo, donde todo era como más real, más visceral. La banda sonora da cuenta de eso: El Retorno de Exxon Valdez, Sal y Mileto, Sobrepeso. Ratas es como una canción de rock poderosa. Tiene ritmo. Una película viva.

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Diego Araujo
Director de cine, Quito

Alba
Ana Cristina Barragán
2016

Me encanta la sensibilidad de Anacris. Cómo maneja los silencios y cómo dirige a su protagonista. Esta película, así como personal, es muy sutil y evocativa.

Mejor no hablar de ciertas cosas
Javier Andrade
2012

La cámara y la puesta en escena tienen una energía increíble en esta peli que cuenta además con las grandes actuaciones de Víctor Aráuz y Alejo Fajardo. Y, por supuesto, “¡Simón Simón Simón!”

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Escena de Mejor no hablar de ciertas cosas, en Portoviejo / Foto: Punk S.A

El grill de César
Darío Aguirre
2013

Me gusta como Darío narra en primera persona esta historia tan llena de humor y música. Logra crear una película sobre una relación padre e hijo con resonancia universal.

La bisabuela tiene Alzheimer
Iván Mora
2012

Desde su postura, Mora relata el transcurso en que la memoria de una persona mayor se desvanece mientras que la de una niña pequeña empieza a formarse. Logra así, entretejer temas como la importancia del recuerdo y la memoria.

Impulso
Mateo Herrera
2009

Me encanta el giro muy de autor de esta historia volcada hacia el terror, además de la atmósfera que logra crear en (¡qué mejor lugar!) esta casa de hacienda.

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JJ Alomía
Cineasta, Quito

Ratas, ratones, rateros
Sebastián Cordero
1999

Sebastián Cordero es el cineasta ecuatoriano con más películas que tienen una gran factura. En sus largometrajes hay un equilibrio entre técnica, calidad artística y relato hilvanado. Ratas Ratones y Rateros, su ópera prima, es un gran ejemplo de eso pero, sobretodo, fue la primera película que abre espacio para los relatos de gran calidad.

Con mi corazón en Yambo
María Fernanada Restrepo
2011

Un cineasta puede contar la historia que quiera pero cuando apela a relatos colectivos logra películas más universales y más necesarias. María Fernanda logra un relato nacional al contar la historia de sus hermanos, los Restrepo, que fueron desaparecidos por una violenta policía en un régimen lleno de crímenes de lesa humanidad. El documental se convierte en una pieza histórica necesaria para el país.

Qué tan lejos
Tania Hermida
2006

Qué tan lejos es esencialmente una película de desamor. Si el paisaje de Ecuador y su realidad social se atraviesan en el relato están estructuralmente en segundo plano. Basándose en un conflicto universal, la película logra un relato digerible y entretenido sin caer en lo burdo.

Un secreto en la caja
Javier Izquierdo
2016

Marcelo Chiriboga es un personaje inventado por un escritor chileno para darle espacio a un ecuatoriano en el “boom latinoamericano” de literatura. Al parecer, los escritores de Ecuador no estuvieron a la talla de sus vecinos para ser reconocidos mundialmente, así que se debía inventar a uno para cumplir la cuota. Javier Izquierdo, ecuatoriano, se apropia de esta ficción y realiza un falso documental que desarma ideas artísticas, políticas y culturales de lo que es “ser” ecuatoriano. Un secreto en la caja también es un ejemplo que el presupuesto no es un límite para contar grandes historias.

Alba
Ana Cristina Barragán
2016

Alba es una película que juega en otros circuitos. No es para todos. No es una película para un público que está acostumbrado a los blockbusters. Alba es un retrato íntimo de una niña de 11 que tiene que vivir con su padre en consecuencia de que su madre ha enfermado. Alba es una película dolorosa, un retrato de los conflictos emocionales y sociales a los que se enfrenta una niña que entra en la pubertad. Recorrió más de una docena de festivales de cine de gran trascendencia y en algunos fue premiada como mejor película.




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Category:
  Arte
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