Mujeres en su tinta

Escrito por Be Life 5 años agoSin comentarios

La tradición del tatuaje empezó siendo un negocio de hombres. Y lo fue por mucho tiempo. Los códigos, los juegos y la mayoría de productos diseñados para la industria del tatuaje, pensaron en la imagen del tatuador como ese personaje fornido, masculino, muy masculino, al que le gustan las chicas.

Pero eso no significa que no haya chicas en el medio que tatúen. Las mujeres, han buscado su espacio por siglos en el mundo del tatuaje y si bien las tatuadoras no son la mayoría, sí lo son las tatuadas. Las mujeres tenemos más relación con el tatuaje que lo que creemos.

En este arte al que las personas dedican su vida, se vive un momento de empoderamiento femenino imposible de ignorar en estos días. Lo vimos en series de televisión (recuerden a Kat Von D en LA Ink o a Megan Massacre en NY Ink) y lo vemos con más frecuencia en ciudades como Guayaquil o Quito. En Ecuador, pasamos por algunos estudios de tattoo para conversar con artistas mujeres cuyo trabajo nos hace preguntarnos por qué en algún momento ser un “artista del tatuaje” fue un oficio exclusivo de hombres.

“Lo difícil es incluirse”, dice Angélica Talavera, más conocida como Miss Hask. “Hablan de sus cosas, y como son la mayoría, no tienen interés por neutralizar las conversaciones. “No puedes socializar así.”, comenta esta tatuadora que lleva tres años camellando en Quito, haciendo obras de arte sobre la piel. Por eso optó por abrirse su propio lugar de tattoo: Black Moon Tattoo; un lugar que puede decorar a su gusto y en el que hay hombres y mujeres tatuando.

Miss Hask / Foto: Ga Robles

 

Desde los 15 años, según cuenta, entregó su vida al arte: a la ilustración, al graffiti y luego al tatuaje. “En todas esas áreas me he encontrado con ese pensamiento respecto a las mujeres. Si en el tatuaje hay machismo, ¡en el street art peor!, por eso tengo más experiencia y habilidad en esquivar ciertas situaciones y ponerlas en mi beneficio”. Prefiere trabajar por su lado y con su gente y le ha ido muy bien, desde que vivía en su natal Caracas, hasta sus pasos por Quito.

Miss Hask es dueña de una ilustración en donde predominan los detalles, y de líneas delicadas y firmes en el tatuaje. Su precisión, que ha sabido pulir en el poco tiempo que tatúa, hace que mucha gente llegue a buscarla y que su agenda esté repleta. Para tomar una cita con ella, debes esperar meses. “Hay muchos tatuadores que trabajan algo específico. Yo puedo dibujar lo que sea. Me gustan las figuras orgánicas: animales, flores, pero otras veces soy más geométrica.”

Anahí Rossel, tatúa en Guayaquil en Love Tattoo. Ella sí prefiere el estilo “neotradi”, neotradicional, en el que si bien hay mayoría de hombres, muchas artistas del tatuaje lo practican en el mundo. El color y la versatilidad de su trazo son las características que le han dado un nombre a Anahí en Guayaquil y que han hecho que gane la confianza de la gente. “La verdad es que sí hay subvaloración. Creen que por ser mujer, tal vez no tatúo tan bien”. Lo que ha hecho como estrategia, es darle la vuelta a ese prejuicio y demostrar con su trabajo lo contrario. “Cuando me sale alguna pieza muy linda, la gente se sorprende. La verdad es que eso me motiva a seguir tatuando porque me gusta probarme que me gusta lo que hago y que puedo ser mejor.”

 

Miss Hask es dueña de una ilustración donde predominan los detalles, y de líneas delicadas y firmes en el tatuaje.

Anahí Rossel prefiere el estilo “neotradi”, en el que muchas mujeres artistas del tatuaje lo practican en el mundo.

Anahí Rossel / Foto: Renzo Alvarado

 

Eso también ha sido algo que le tocó hacer a Miss Hask, aunque ella afirma que “toma tiempo demostrar lo contrario”. En la industria del tatuaje, las mujeres usualmente ocupan roles de administración, de limpieza, o de modelos de tatuaje, así que incluso las revistas sobre tatuaje dirigen sus mensajes a los hombres. Las artistas han tenido que demostrar sus habilidades y aprovechar sus puntos a favor, como la empatía con mujeres que desean ser tatuadas.

“Tengo muchas primerizas que se tatúan conmigo. Aunque no es verdad, la gente asume que las mujeres tenemos la mano más suave. En mi caso creería que sí, pero hay esa idea, esa confianza”. En Love Tattoo, un local más trendy y más abierto a un público convencional, las mujeres sienten esa empatía con Anahí, quien aprovecha al máximo ser minoría.

“Lo he tomado más como un beneficio a mi favor que como una desventaja”, presume Anahí cuando conversamos, en medio de una convención de tatuaje en Quito, en la que acaba de ganar dos premios por mejor tatuaje del evento. Limeña y aventurera, quería salir y se encontró con un universo por descubrir en Ecuador. Desde aquí cada vez mejora su estilo y gana adeptos que ahora quieren tatuarse solo con ella.

 

“Aunque no es verdad, la gente asume que las mujeres tenemos la mano más suave. En mi caso creería que sí, pero hay esa idea, esa confianza”. Anahí Rossel

Las paredes de Black Moon Tattoo con los bocetos de Miss Hask / Foto: Ga Robles

 

Es que, tal como dice Angélica, “tatuar bien es un solo camino. No importa si eres mujer, hombre. Si tatúas bien, la técnica, el pulso, la fuerza se sabe manejar”. Lo dice tratando de contradecir que su mano suave se deba a que es mujer, sino a la calidad de su trabajo. Miss Hask es de esas mujeres que se enfrentan cara a cara con los retos de género y en México, Argentina, Venezuela o en Ecuador, les hace frente con su experiencia y con su portafolio en mano. Decenas de bocetos de tatuajes están pegados en las paredes de su estudio, cada uno, una pequeña obra de arte.

Afuera, todo está decorado a su gusto. “Soy un poco obsesiva con la decoración del lugar”, admite, y se ríe porque al mirar, toda la casa de Black Moon Tattoo está repleta de detallitos, entre los que se incluyen, por supuesto, sus ilustraciones enmarcadas. La feminidad surge en esos detalles o en la energía que desprende Anahí junto a las otras chicas que trabajan en el estudio de Love Tattoo. La feminidad se siente, pero el trabajo de ambas se ve. Y sus clientes lo llevan marcado en la piel.

 

“Tatuar bien es un solo camino. No importa si eres mujer, hombre. Si tatúas bien, la técnica, el pulso, la fuerza se sabe manejar”. Miss Hask

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  Arte, Vida
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