Pasear en Cuenca como se debe: barato y bello

Escrito por Be Life 2 años agoSin comentarios

Cuenca es -fácil- una de mis ciudades favoritas de Ecuador. Es relativamente pequeña y tranqui, y cuando quiere se despabila. Tiene muchos árboles, la gente es amable, los precios son bajos (eso de que es caraza, es un mito, en serio). Además está construida bajo una idea pensada de ciudad y alberga propuestas arquitectónicas re interesantes. Se siente el contraste de la vida moderna con las fachadas coloniales, con el conservadurismo serrano. El transporte público en general, funciona muy bien y tiene muchos muchos lugares para recorrerla caminando o a bici. Tiene bohemia, tiene parques, bares lindísimos y spots culinarios que ni se imaginan.

En 1557 la “fundaron” y digamos que empezó a existir como ciudad colonial. No me siento muy cómoda con eso de celebrar la conquista española, pero es un punto de partida para entender a la Cuenca actual. Para estas fiestas, les lanzo un recorrido que hicimos con el Coco Maldonado, morlaco, teatrero y flamante fotógrafo quien me acompañó en mi travesía para hacer de turista por un día, con $50.

Aquí tienen un recorrido alhaja para conocer Cuenca, descubrirla y enamorarse un poquito más de sus calles y de su gente.

09h00

Primera parada: Piqueo Café

Empecemos por desayunar y recargar energías, pero no en un lugar cualquiera. Invitada por mi amigo Adrián, llegué a Piqueo Café, en plena calle de Las Herrerías, al sur de la ciudad. Como su nombre indica, es zona de herreros desde hace siglos. Su toque colonial y su encanto son la razón por la que esta calle es parte del área declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Con el tiempo, la mayoría de las herrerías cerraron, mientras que se instalaron algunos locales de comida. Piqueo es de esas huecas en las que vale la pena parar por su tigrillo. Consigue el tuyo en su versión mixta, con harto queso derretido y un huevo frito encima. Te lo venden con café incluido y tienes la opción de pedir un adicional a tu combo: pan con nata.

Costo: $2.75 (+ $0.60 del pan con nata)

 

— Caminata de 15 minutos —

 

10h15

Segunda parada: Museo Pumapungo

Imposible entender a esta ciudad completamente, sin conocer su historia. El Museo Pumapungo (pumapungo quiere decir ‘puerta del puma’ en quichua) reúne vestigios de la cultura Cañari Inca. Por si no lo sabían, los cañaris habitaron el territorio donde ahora se ubica Cuenca y resistieron durísimo a los Incas antes de ser conquistados, un poco antes (unos 70 años) de que llegaran los españoles a la zona. El Museo reúne objetos etnográficos, símbolos de tiempos pre-coloniales en una de las colecciones más grandes del país. A ella, se unen también salas de arte barroco del siglo XVIII y de pintura moderna del siglo XX temprano. Tómense unas 2 horas para recorrer bien este mágico lugar, ubicado en la Calle Larga y Huayna Cápac, en el barrio de San Blas. ¡Abren desde las 10h00, hasta las 16h30!

Costo: Gratuito

 

— Caminata de 20 minutos u 11 minutos en taxi (son baratos)

 

12h30

Tercera parada: Plazoleta de las Flores

A este rincón les recomiendo ir para apreciar el carisma colonial de Cuenca y el movimiento cotidiano en centro de la ciudad. Ubicada en las calles Sucre y Padre Aguirre, la plazoleta alberga flores de todos los colores y un ambiente agradable. Mira desde ahí las cúpulas de la Catedral y camina por sus alrededores. Sobre todo, no te vayas sin probar el agüita de pítimas. Se llama así por la derivación de “un pite más” que quiere decir “un poquito más”. Esta bebida color rosa oscuro nace de la mezcla de flores -de muchas flores- y otras hierbas y es riquísima, dulce. La elaboran las hermanas Carmelitas en los cuartos de la Iglesia del Carmen de la Asunción, junto a la plaza.

Si les gustó mucho, les recomiendo caminar unas cuadras hacia el Mercado 10 de Agosto (en la Calle Larga), y subir al segundo piso, a la “Sección Yerbas”. Ahí pueden encontrar algunos de los tantos ingredientes con los que se elabora esta delicia. La pempinela, la penas-penas, el toronjil, las flores de cristo, los alelíes, los pensamientos, los claveles de toda clase, las violetas, la valeriana, la cardíaca, por soltarles algunos nombres de las 50 yerbas que -cuentan- incluye la receta. Conózcanlas en directo y de paso, presencien la magia de los mercados cuencanos.

Costo: $1.50

— Caminata de 5 minutos por la Calle Larga hacia la Luis Cordero, dos cuadras al sur.

13h30

Cuarta parada: El Mercado Restaurant

¿Tienen hambre ya? Vamos a otro mercado. Este restaurante propone el uso creativo de alimentos frescos y locales para convertirlos en platos deliciosos. Combina lo clásico, con lo tradicional y lo moderno. En su estética y en la estética de sus platos. Y en el sabor de lo que preparan. No salgan sin pedir postre, porque son todos deliciosos. Algunos incluyen esas florecitas comestibles que a mí, me encantan.

Lo que van a ver en el plato de abajo, es un tiradito de pescado hecho a partir de láminas de pesca del día, salsa de jengibre, apio, ají, flores y tostado molido. Le acompañan crocantes de remolacha y chiflecito.

Siéntense porfa cerca a la ventana para que además de disfrutar de la luz natural, se beneficien de la vista alta hacia el vado, el caminito lleno de árboles y flores que adorna los flancos del río. Dirección: Calle Larga y Luis Cordero.

Costo: $16 en promedio

15h00

Quinta parada: ¡No es parada! Es un recorrido

Qué tal si en lugar de parar, esta vez caminamos. Es que ¡qué lindo es caminar en Cuenca! Al salir del Mercado, tomen la Calle Larga hacia el norte. Aprovechen y si hace buen clima, bajen al vado del río Tomebamba. Un caminito se despliega, como les había contado, entre árboles y césped. Se llama Paseo 3 de Noviembre. Vayan despacio, respiren, más adelante, suban hacia la calle Bajada del Vado.

Antes de empezar a subir la cuesta, giren a su izquierda y ubiquen la Cu Gallery, una tienda pequeña de diseño independiente que merece su visita al menos para ojear lo que tienen. Fue el primer spot de este tipo en  la ciudad y la construyeron donde antes era una ex hojalatería. María José Machado, su creadora, reúne los trabajos de 50 autores entre artistas, artesanos y diseñadores. Todos los artículos que vende ahí tienen el toque de autor. La mayoría son de artistas y diseñadores cuencanos y de Ecuador, pero también hay artículos de artistas de otros países.

El lugar es diminuto, pero uno podría quedarse horas, así que midan el tiempo para no hacerse muy tarde o acaso para que no les caiga el aguacero. Continúen la ruta por la Bajada del Vado hasta llegar a la Presidente Córdova, luego bajen por las escalinatas del Otorongo. No pierdan el chance de visitar ahí La Komuna, un interesante recoveco de arte y cultura en el que a veces hacen proyecciones de cine, talleres, tocadas con bandas y donde tienen una mini biblioteca de publicaciones independientes.

Al final de la escalinata, se encontrarán con la Plaza del Otorongo y ese es el fin de esta “parada no-parada”. Tomen un taxi porque nuestro último destino es un poquito lejos.

Costo: $10 si compran alguna cosita

 

— Taxi hasta Baños (como referencia, hacia Agapantos Inn)
También pueden tomar bus si desean. Las líneas 100 y 12 llegan hasta allá.

17h00

Sexta parada: Aguas termales

Imagínense unas cuevas de aguas relajantes, calientes, alumbradas con luz tenue y esencias inundando el espacio. La última parada está ubicada en la parroquia de Baños, a 15 minutos del centro de la ciudad y es un culto a uno mismo, un escape para mimarse. En la zona hay varias piscinas, pero escogí esta vez las de Piedra de Agua. En su complejo pueden aprovechar para soltar la tensión en medio de una construcción de piedra rojiza y piscinas de contraste. Hay además un spa muy bien equipado en el que pueden hacerse tratamientos adicionales si quieren. El objetivo es disfrutar, conversar, tomarse una copa de vino, someterse al calor o al frío para soltar esas tensiones. Si van a esta hora, empezará a oscurecer, pero ellos están abiertos hasta las 22h00, entonces sólo dense unas horas para pasar ahí y terminar su jornada. A la salida, pueden pedir en la caja y regresar al lugar donde estén hospedados.

Costo: $12 entrada general

— Regreso a casa en taxi

Si tienen más días, disfrútenlos a tope. Hay muchísimas más cosas que hacer. Muchas iglesias, muchos museos, el Turi, muchos restaurantes por visitar. Si todavía tienen ganas de seguir haciendo cosas, miren si por ahí hay algún concierto de jazz en el Sucré Salé, o si se animan a irse de fiesta. ¡Salud!

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  Viajes, Vida
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