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Plantas nativas para una ciudad verde,
la gran idea de Nativus

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Su emprendimiento busca una ciudad más verde con plantas nativas. Esta idea transformadora
ayuda a tener espacios con más aves, mariposas y abejas, y por su fácil cuidado y precio,
se presenta como una gran oportunidad para las ciudades del Ecuador.

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Liliana Jaramillo ama las plantas, por eso decidió que su trabajo tenía que ver con ellas. Estudió biología en Quito, hizo su maestría en Melbourne, Australia, pero quería aplicar esa ciencia en algo que transformara la vida de los demás.

De su tesis en Oceanía, dedicada a la conservación a través de ciudades sostenibles, extrajo el zumo de lo que sintió, una vez de vuelta a casa, que tenía que ser su emprendimiento: Techos verdes con plantas nativas. La idea era esa en un inicio. Luego fue creciendo.

Nativus tiene un vivero en Puembo, donde hacen los estudios y siembran las plantas que luego entrega a sus clientes

En Ecuador la cosa es así: es muy fácil conseguir plantas -y muy barato- pero las que encontramos a la venta son en su mayoría exóticas, de semillas importadas. El primer hallazgo de Lili fue que no había un mercado de plantas nativas.

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Idea millonaria: Emprender para cambiar una ciudad

Por eso Lili construyó Nativus. Un emprendimiento pionero (nadie más lo hace en Quito, aunque algunos son similares y trabajan en complemento) que busca recopilar el conocimiento sobre plantas nativas para luego brindar asesorías en construcción dentro de la ciudad o sus alrededores pensando en las plantas nativas como parte de la construcción.

Luego de análisis y ejercicios, Nativus puede construir techos verdes hechos al 100% con plantas nativas que sean eficientes, que no se mueran de pronto, que aprovechen los recursos: agua de lluvia, tierra, al máximo y por qué no, que llamen a la fauna local.

Ñachag con mariposa

“En muchos países sí hay un interés por incluir plantas en sus diseños”, por eso dan asesoría a arquitectos en la selección y provisión de plantas. Lo mismo para personas comunes que quieren tener un jardín amigable. Liliana les sugiere a ambos qué plantas usar.

Como base, el emprendimiento necesitó construir un vivero propio, y lo tiene en Puembo. Ahí siembran las plantas que luego irán a los jardines o a los edificios a los que brinden sus servicios y es un laboratorio perfecto para observar y conocer más sobre todas las especies nativas.

En el vivero de Nativus, en Puembo

“Hay que aprender a cultivarlas y nosotros enseñamos cómo. Necesitas paciencia, pero los resultados son gratificantes”, dice Lili. El cedroncillo, el taxo, la ñachag, la naranjilla, la flor de chocho (estacional) o la tupirrosa de flores rosadas, son algunas plantas nativas que pueden estar en tu jardín sin problema, sin que seas una genia o un erudito de la jardinería. Con ellas, todo es más fácil y fluido, aunque como con todo jardín, hay que aprender cositas: aprender a cultivar y a convivir.  

Tupirrosa rosada

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Creer en tu proyecto: indispensable para arrancar

Cuando Liliana llegó de Australia, al ver la ciudad solo reafirmó sus ganas de trabajar en esto. Pero ¿por dónde se empieza? ¿De dónde sacaría el dinero para empezar? Su idea se fue por aplicar a convocatorias nacionales e internacionales que premiaran las grandes ideas. Ella sabía que la suya era una de esas.

Así fue como postuló y ganó el premio de ONU Medio Ambiente “Jóvenes Campeones de la Tierra”, con $15.000 para su investigación sobre el uso de las plantas nativas para conservación en ciudades. El otro premio que obtuvo fue por parte de IMPAQTO. Nativus ganó el Reto de Emprendimiento Urbano en la categoría Ciudades Verdes, por su propuesta de uso de plantas nativas y recibió $10.000 para desarrollar su negocio.

Liliana Jaramillo en la conferencia de Women4Climate, en París

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En febrero de 2019, Liliana fue escogida para representar a Quito como creadora de Nativus, en una de las conferencias del C40 en París. Participó en los eventos de Mujeres por el Clima y recibió una mentoría para su negocio.

Todos queremos saber:  ¿cuáles son las plantas nativas y por qué son importantes?

Las plantas nativas son aquellas propias de una región. Eso significa que estuvieron aquí desde antes que existieran las calles de cemento y los edificios donde ahora vivimos. También quiere decir que el ecosistema las necesita para que todo funcione bien.

Con el tiempo nos hemos acostumbrado a ver en nuestras ciudades muchas plantas que parecerían nativas por lo comunes que son pero que en verdad no lo son. Y aunque las conozcamos de siempre, no por eso le hacen bien a la ciudad y a veces incluso su cuidado y tratamiento es más complejo, costoso e implica el uso de químicos para mantenerlas saludables y bonitas.

Las plantas nativas son importantes porque son las que mejor están adaptadas al ecosistema. A las épocas secas y a las lluviosas. No necesitan que estemos siempre pendientes de ellas para ponerles agua, por ejemplo. Entonces hay ahorro.

Otra característica estimulante es que “sirven de hábitat y hogar para aves, mariposas y abejas”, recalca Liliana, mientras me muestra algunos videos de su celular en los que se ve cómo se acercan mariposas de colores, colibríes e incluso algunos pajaritos que no vemos con frecuencia en Quito.

Las nativas o autóctonas no están domesticadas y no están acostumbradas a usar fertilizantes. O sea, que necesitan menos mantenimiento y son más resistentes a las “plagas”.

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Lili dice que se sabe mucho de plantas nativas, se ha hecho mucha investigación, pero no hay mucho conocimiento aplicado. “El conocimiento se queda en la academia. Por eso me interesaba el tema, me gusta aprender de otras disciplinas y aprender a utilizar un lenguaje más general y sencillo”.

Y aprovechar una tendencia global. Frente a la crisis ambiental inminente, la subida de temperaturas, el cambio del clima, las ciudades buscan volverse más verdes. “Por un lado estético, pero también por lo funcional”.

“Más del 70% de la población mundial vive en ciudades”, cuenta Lili y agrega que el propio Estado ecuatoriano tiene interés en que las ciudades crezcan hacia arriba. Pero por eso mismo, las nuevas construcciones deben ser ecoeficientes. “Ahí es cuando entra la importancia de las plantas nativas”.

Mientras más crecen las ciudades, hay menos espacios verdes fuera y dentro de ellas. Para Lili es fundamental que todos nos involucremos en la conservación como ciudadanos. Experimentar con la naturaleza y estar en contacto con ella nos hace sentir que podemos cuidarla. “A veces la gente piensa que conservar es ir a zonas alejadas a reforestar, pero puedes hacerlo en tu propia casa”.

Educa mientras trabaja, emprende mientras conserva la naturaleza. Liliana Jaramillo transforma su ciudad y seguirá en esto porque le apasiona. “Me dicen: ‘qué difícil es tu trabajo y es a contracorriente’, pero es algo que me hace feliz”.

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