Queridos y queridas freelancers: tomen algunos consejos para vivir mejor

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El futuro es hoy. Los jóvenes somos jóvenes por más tiempo, queremos flexibilidad y tenemos más que nunca la posibilidad de no trabajar en un espacio fijo ni bajo relaciones de dependencia. Tal cual, ser freelance es no estar atado a ningún contrato de largo plazo con ninguna empresa y eso significa: libertad, poder administrar nuestros propios horarios, tener la posibilidad de hacer espacio en nuestra semana, mes, año, para viajar cuando queramos, trabajar desde otras ciudades, armar nuestras oficinas manejar nuestra cartera de clientes con personas de cualquier parte el mundo.
¡Suena hermoso!

Mi vida de freelance comenzó a los 24 años luego de que la empresa donde trabajaba quebró y nos dejó a todos sin compensaciones. Tenía entonces una buena razón para no querer trabajar para nadie, sino hacerme mi propio camino. La energía que uno tiene para emprender al inicio parece inagotable y la libertad también le pega bien al cuerpo y al espíritu, entonces ¡qué mejor que aprovecharla! pero como siempre les digo: vamos por partes. Para ser freelance hay que aprender a serlo. Y aunque tal vez pueda escribir todo un manual con mis experiencias y las de mis amigos freelancers, les paso algunos consejos para que freelancear sea sinónimo de placer y no de angustia. Para aprovechar sus pros y evitar cometer errores tontos que luego nos cobran factura. 

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Aprende a trabajar remotamente

Está claro que trabajas desde donde quieras, pero la primera advertencia aquí es para que eso no significa que tus clientes te sientan ausente. Lo más probable es que -obvio, dependiendo del trabajo- tengas no solo un cliente, sino algunos, entonces lo mejor será que desde un inicio establezcas los canales de comunicación por los que vas a mostrar tu trabajo y ellos sus observaciones o requerimientos. En mi caso, primero, dejar claro que el e-mail va a ser el principal medio medio de comunicación por el que quedará constancia del envío y recepción de los mensajes. Luego, para almacenar información, una nube en la que puedan compartir documentos, fotos y otra info. Yo soy muy fan del G-Suite, tanto para manejar mi correo como para tener acceso al Drive (nube de Google). Ahí almaceno todo y puedo abrirlo desde cualquier sitio, además de dejarte compartir cualquier archivo con las personas que sea. 

De ahí, la clásica, utilizo una aplicación de transferencia de archivos, yo prefiero Wetransfer, para enviar archivos más pesados. Hay veces en que vas a necesitar hacer videollamadas, mira cuál es la aplicación a la que más te ajustas, pero considera también tener cuentas en las más conocidas: Skype, Google Hangouts, Zoom. 

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Aprende a organizarte y manejar tus horarios

Cuidate. Que todo sea flexible no signifique que puedas sobrevivir en el desorden. Algunos lo logran, pero a veces eso te puede generar estrés, hacerte olvidar cosas, producirte ansiedad y evitar que cumplas todos tus objetivos en los tiempos. Por eso te recomiendo tener una agenda. O dominar la agenda de tu smartphone o ipad si tienes. Una amiga diseñadora, Kari Barragán no podía vivir sin su agenda física y eso me hizo preguntarme si yo necesitaba una. Para este año, me compré una pequeña Betero que pudiera llevar en mi bolso, toda guapa con pasta dura morada. Los resultados fueron un éxito, porque el solo hecho de apuntar cada cosa, me hacía recordarla más. Y ahí puedes apuntar esas citas que no puedes olvidar, incluyendo los compromisos personales, porque si tienes psicólogo a las 4 p.m., no importa que sea algo “extra”, no puedes programar una reunión a las 3.30 p.m. ni-fre-gan-do. 

Eso es otra cosa importantísima: dale la importancia que se merece a tu tiempo personal. Te recomiendo que separes prioridades en tu cronograma ya sea diario, semanal o mensual. Cosas que no quisieras que se te pasen, como… comer. Aunque parezca mentira conozco full gente que pospone sus comidas para colocar en esos tiempos más trabajo. También me pasó. Hubo tiempos en que tenía tantas cosas que sentía culpa hasta de lavarme los dientes. Quiérete y date tiempo para parar. No hacerlo tiene sus consecuencias. La salud, la salud. Incluye en tu programación también actividad física, aunque sea tiempo para caminar de un destino a otro, en lugar de ir en auto o en transporte público, esos 15 minutos de caminata pueden ayudarte además a disipar tu mente. 

Y por último, respeta tus horas de sueño. Si necesitas nueve, ocho o seis, defínelo tú, pero trata de llegar a ese número todos los días de tu vida. Toma en cuenta que, si estás mal dormido, no se te va a hacer fácil trabajar al día siguiente y eso se puede volver una bola de nieve. Ahora algunos celulares tienen la opción “sleep analysis” que me parece buenísima y me recuerda una hora a la que debería acostarme y a la que debería levantarme si quiero completar las horas de sueño. Me ha funcionado perfect

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Aprende a manejar tus relaciones laborales

Mi amiga Majo Rodríguez, diseñadora y artista visual, me dijo algo que aún resuena en mi cabeza sobre parte de la esencia de ser freelance: “aquí tú te representas a ti mismo”. Eso significa que tu trabajo es tuyo y no de una empresa superior, ni tampoco de tu asistente. Me encanta pensar que cuando uno es independiente puede partir de cero en sus relaciones laborales. Uno construye su imagen en el mercado y proyecta una idea sobre su trabajo en base a la experiencia con sus clientes y proveedores. 

Conversando en un grupo de Whatsapp de amigas todas independientes, llegamos a la conclusión de que en el mundo del freelanceo vales mucho más que por dónde estudiaste. “Al inicio no vas a tener experiencia, por lo que tu actitud va a ser todo. Aprovecha todas tus ganas de aprender y la energía que le pones a tu trabajo”, me dijo Fer Crespo, productora y directora de casting. Tu relación con los clientes no depende sólo de tu CV, a la final es una relación personal. “Muestra predisposición, también sé flexible y sobre todo sé humilde y paciente”, recomienda Fer, sobre todo en tus inicios. 

Si bien más adelante ya vas a tener un pool de clientes, no puedes confiarte ni creer que siempre vas a tener camello. Nada más falso que eso. “No romanticemos la experiencia del freelanceo” recomienda Ana Cris Ramos, productora de eventos, gestora cultural y emprendedora. Va a haber tiempo de vacas flacas. Ella advierte que “en el mercado hay competencia y alta oferta” y esa idea de que siendo freelance vas a poder escoger con quién trabajas y con quién no tiene algo de cierta, pero también guarda una utopía que no siempre se cumple. Aplica la humildad para tomar trabajos que no te encantan y aprovéchalos para aprender. 

Por último, ser tu propio representante también significa que tienes que establecer tu propio sistema de trabajo frente a clientes, contrapartes y proveedores. Aprende a pedir anticipos, a exigir y demostrar puntualidad y seriedad en la presentación de trabajos, a cumplir fechas, a enviar cotizaciones precisas. También a estar presente. El trabajo con muchos clientes suele ser remoto, entonces trata de que todo quede claro, por escrito, de tener reuniones (breves, concretas) en video para generar cercanía con las personas con las que trabajas. De igual forma no tengas pena de establecer horarios. Si amerita el caso, pide con respeto que no te escriban a las 11pm para pedir cambios, por ejemplo. En todo caso, que esté claro desde un inicio en qué rutina van a trabajar.

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Plan B para todo: prevenir es de gente bien

Aquí nadie te va a dar haciendo las cosas. Tú solito te bates en el mundo laboral, entonces, así como eso te da libertad, también enfrenta los retos. Uno de esos, pensar en el futuro. En el título “Sobre las finanzas” les voy a dar más detalles sobre cómo prevenir, pero una primera recomendación es no fiarse. No pienses que vas a tener trabajo todo el tiempo, sería un error, por lo que calar en qué cosas puedes trabajar y aplica a nuevos posibles trabajos. Enfréntate a la realidad de que así te amen, tus clientes van a tener razones diversas para dejar de trabajar contigo: recorte de presupuesto, cierre de sus negocios, qué sé yo. Entonces piensa que tienes que estar buscando nuevas posibilidades. En un artículo del New York Times, leí que cada año “vas a perder el 10% de tus clientes por factores inevitables. Entonces si no buscas trabajos nuevos, cada año vas a hacer 10% menos dinero que el anterior”. 

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Sobre las finanzas: puntos importantes

Ya que no tenemos sueldos fijos, tomemos en cuenta que eso no significa que no tengamos gastos fijos. Somos grandes, queremos libertad, pero también queremos que nos alcance lo que percibimos para todo el mes y de ley dejar un poquito para ahorros. Para eso, te sugiero empezar por hacer un presupuesto mensual con proyección. Hace un tiempo hice un post con recomendaciones para administrar finanzas, donde recomiendo apps para manejar tus gastos e ingresos. 

Si como independiente, no tienes nadie que se haga cargo de ti, entonces más vale que preveas tu bienestar y te prepares para cualquier eventualidad. Yo siempre recomiendo tener un seguro de salud privado o adherirte voluntariamente al IESS. Hay gente a la que le va muy bien sólo con la seguridad social, pero a veces en emergencias o para diagnósticos más específicos, me ha servido demasiado tener un seguro privado para poder escoger a dónde quiero ir y sentirme segura con los resultados y en los tiempos en los que necesito atención médica.

La gente freelance tiende a vivir el hoy y al no estar obligada a guardar reservas, no piensa en el futuro de más largo plazo. Les digo porque veo muchos papás de amigos, tíos que fueron independientes, tuvieron su negocio y no se aseguraron y hoy, no pueden acceder a una jubilación y les toca seguir trabajando pese a su edad avanzada. Si no quieren pedir a sus hijos que una mensualidad cuando sean más viejos, piensen en un fondo de jubilación desde ya, vale la pena. Otro fondo necesario es para la renovación de tecnología. Separa un porcentaje mensual para ahorrar y que puedas con el tiempo actualizar tus equipos tecnológicos: tu compu, tu cámara, tu celular, tus audífonos, tu grabadora, tu trackpad, etc.

Hablando de fondos, hay eventualidades más en el corto plazo. No sé, te chocaste, tu gato tuvo una infección y tuvieron que hospitalizarlo dos noches, te robaron la billetera en un concierto. Estas cosas aunque uno las evite y odie, suceden, suceden, y para esos casos esta el -¡taraaaán!- fondo de emergencia. Ten uno y te agradecerás a ti mismo cuando no tengas que pedir prestado o endeudarte en la tarjeta frente a cualquier eventualidad. Para ahorrar el mío, lo que hago es tener un Ahorro Meta en la app de be Produbanco para que mes a mes me debiten de la cuenta. El mes anterior, me sirvió para comprar las llantas del auto y pasar la revisión vehicular ;). 

Un último punto en finanzas es cachar cuánto puedes hacer tú y cuánto debes delegar a otros. En cuanto a pagos de impuestos, tres hurras por los que aprendieron a hacerlo solos y no se saltan ni un mes. El freelance disperso necesita aprender que existen los servicios de contabilidad. La Myri es mi contadora y me cobra por año y con comisiones y cada mes declara mis impuestos y si tengo alguna duda, le llamo y me resuelve todas las dudas. Lo mejor es que anualmente, tramita la devolución de mi impuesto a la renta. Ella me cobra un porcentaje y yo tengo un “sueldo extra” que me sirve para zafar de deudas, renovar equipos, armar viajes o para comprar los regalos de navidad. 

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Category:
  Vida
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