Ser mamá: Tres voces y mil maneras
de vivir esta aventura

.

Decir “quiero ser mamá” es una decisión llena de poder para una mujer. Navegando en los 2020, sentimos cómo van cambiando las reglas y las posibilidades sobre cómo criar hijas e hijos en una forma que se adapte a nuestra forma de vida, que refleje lo que pensamos, que haga que cada mamá tanto como sus hijos disfruten de vivir en familia. 

Conversé con tres mujeres millennials con guaguas, sobre cómo es su día a día y sus aventuras en el hermoso cotidiano de la maternidad. 

.

Mamá primeriza

“Yo me estaba preparando para un golpe durísimo. Me habían dicho ‘aprovecha, viaja, porque cuando seas mamá, casi, casi que la vida se te acaba’, pero la verdad es que ser me ha abierto oportunidades que no hubiera tenido si no hubiera sido mamá”, me contó Andrea Costales, en una llamada de Whatsapp. Cuando se convirtió en mamá, hace diez meses exactamente, supo que iba a ser duro, pero para ella ha sido una experiencia reveladora. “Y ahí es cuando digo: La maternidad va a ser lo que yo quiero que sea”. 

Andrea, quiteña de 27 años, una mentora que impulsa a mujeres a potenciar sus emprendimientos propios, se siente otra persona luego de ser mamá por primera vez. Con sus cosas buenas y las que no tanto, ha podido encontrarse con ella misma en cada parte del proceso. “Ya no soy la Andrea de antes. Estoy en construcción de una nueva identidad y estoy activamente haciendo gestiones para encontrar nuevos espacios que solo son míos”. Y tal vez eso sea algo muy importante cuando se es mamá primeriza. 

Andrea Costales y la pequeña Aitana, en su cuenta de Instagram

.

Cero mitos, mil historias

Lo saben muy bien otras mamás, como Verónica Garcés, de 37 años, quien guarda su espíritu de periodista, escritora y actriz en cada palabra que me comparte por e-mail. Mamá de tres nenes de nueve, ocho y cuatro años, relata el amor por sus hijos, así como el agradecimiento por tenerlos, aunque eso signifique dejar de ser la persona cool que lee literatura, va a full fiestas y “come en restaurantes de moda”. “Y así te pierdes y te encuentras y te vuelves a perder en tu propia cartera llena de pañales y ropita diminuta y te das cuenta, en ese delirio de cansancio y chochera, de que todo eso que era cool no existe, que tú misma no existías, hasta ahora, porque has vuelto a nacer y lo harías todo otra vez porque la vida sin ellos ya no es posible”, me dice en su correo donde cada palabra nace del cariño y su propio testimonio de transformación. 

Las mamás no nacen sabiendo cómo ser súper mamás. Esas historias románticas se han construido desde siempre con el cariño, la paciencia. Para algunas con unos cuántos libros sobre crianza, documentales y cursos; para otras apostándole a la experiencia viva y a la intuición. Desde ese mismo lugar de mujer nueva, con entrenamiento o sin él, se embarcan en una aventura en la que cada una es quien pone las reglas de su maternidad. 

Paulina Simon, mamá de Elías y Nael, 38 años, profesora de cine documental, ha preferido dejarse fluir y ser esa mamá que quiere criar a sus hijos sin muchas recetas. “Me suponía que las cosas solo se hacían naturalmente. A lo largo de los años he tratado de confiar en el sentido común. Tratar de confiar en el tipo de familia que somos y decidimos ser”, me cuenta en una cafetería, con una taza de té en la mano, dos semanas antes de la llegada de la cuarentena a nuestros días.

.

Vivir experiencias, juntas, juntos

Paulina es de las que busca tener vivencias con sus hijos. Ese fin de semana en que conversamos, hicieron entre los tres, el pastel que Nael llevaría a su escuela para la celebración de su cumpleaños. Aunque haya significado una cocina desarreglada, un pastel con partes quemaditas y cero glamour en la cobertura, confía en que cada uno de esos episodios le da señales de estar haciendo lo correcto. “Y si hiciste bien las cosas, tiene que dar un resultado positivo”, reflexiona. Asimismo ha hecho con la lectura. “Si yo les anuncio que traigo una ‘sorpresa’ y les saco un libro, me van a decir: buuuu, pero al final del día, los libros son algo en lo que nos conectamos. Los leemos en voz alta, nos metemos los tres juntos en la cama a leer y ellos no podrán dormir sin el cuento”. 

Y cada mamá escoge esos placeres compartidos. Algunos irán cambiando con el tiempo, porque en la misma medida que los hijos crecen, las mamás también aprenden y moldean sus gustos. Verónica recicla desde sus 12 años y ahora no hay día que vayan a la playa y no recojan basura juntos. Sus tres hijos la acompañan y aprenden. “Ya solitos dicen: sin sorbete por favor, sin funda muchas gracias… Hace poco uno me dijo que había que pedir a Papá Noel que no traiga nada de plástico”.

Verónica Garces y su manada.

Los planes de las mamás no están armados desde el principio y todo es un camino de dar y recibir. Probar. Nada es controlable al cien por ciento. A mediados del año pasado a Vero le diagnosticaron cáncer de mama y se operó fuera del país, algo que la mantuvo por dos meses lejos de sus hijos. “Extrañar tanto a mis tres salvajes, el miedo a perderlos, me hizo saber que no importa lo que haga, cuánto de mí yo les dé, ellos siempre me dan más”. En estos momentos es ama de casa y ha aprendido a bajarle el ritmo, a disfrutar de los pequeños momentos. 

Por su parte, Andre en esa búsqueda por tener una vivencia especial con Aitana, optó por la lactancia exclusiva los seis primeros meses y esa decisión ha dado sus frutos. “Fueron muchísimas horas, algo que no me permitía trabajar tanto, mucho cansancio, y al mismo tiempo, la lactancia es de las más increíbles experiencias de mi vida”. Lo dice ella, como lo dicen muchas otras mujeres que se han juntado a esa camada de mujeres que deciden dar de lactar y encontrar lo que Andre se refiere como “esa dualidad de experiencias que hacen fascinante esto de ser mamá”.

.

¡Que viva la tribu!

Y estas decisiones no vienen solas. Se acompañan de experiencias y deseos profundos de las mujeres que quieren lo mejor para ellas, para sus hijos y para sus familias. Todo está en juego. De ahí la importancia de estar acompañadas y de tener una tribu que les dé un soporte. Paulina publicó en 2018 un libro donde cuenta por primera vez su experiencia sobre ser mamá, no como algo que siempre es felicidad, sino como un acto de amor que conlleva tiempos fuertes. Con el título “La madre que puedo ser”, abrió su testimonio a un montón de mujeres que se sintieron identificadas. “Ha sido bacán encontrarme con un montón de mamás que se sienten reflejadas con lo que cuento. Me comentan en Instagram, me envían sus frases favoritas subrayadas…”. 

El libro de Paulina salió por primera vez en 2018

Y sí, la tecnología y los nuevos medios son ahora ese aliado en hacer que las mujeres mamás puedan encontrar esa tribu. Andre como mamá millenial, ha podido transmitir sus conocimientos a través de historias de IG útiles para otras mamás, y en esa forma ha ido armando un círculo de amigas virtuales con las que con frecuencia también se encuentran físicamente. “Qué tal está tu lactancia, qué tal la tuya, cómo están los dientes. Antes se maternaba así y ahora hay mucha soledad. Volver a la esencia y volver a maternar en tribu gracias a la conexión en una red social, lo hace todo más fácil”, cuenta. 

Vero también intenta tener una red alrededor de sus hijos: “lo que yo hago es pedir sabiduría a Dios todos los días y desde hace un par de años vengo tratando de tejer esa red, porque nadie cría sola. Es súper importante tener la contención de la familia y las amigas”. Ahora, más que nunca, más mujeres pensamos varias veces en nuestras razones para maternear. 

*

¿Qué nos recomiendan estas mamás del 2020? “Hagan lo posible porque esta experiencia sea divertida, sea libre, sea informada”, dice Andre, sin ánimos de decir lo que debe ser, sino lo que siente en base a su experiencia de madre primeriza. Paulina, llama a las mamás -nóveles y no tan nuevas- a dejarse fluir: “Hay un componente sorpresa al que tienes que estar abierto. Todo el tiempo el azar y la vida real te está dando en la cara y tienes que saber aceptar. Es ahí donde está la película”.  

.

.

.

Category:
  Vida
este post fue compartido 0 veces
 000

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada